Monet y Renoir
Dos miradas para un mismo encuadre
A finales del verano de 1869, Claude Monet y Pierre-Auguste
Renoir se instalaron con sus caballetes
uno al lado del otro en La Grenouillère, un balneario flotante con restaurante sobre el río
Sena, cerca de Bougival.
Ese encuentro cara a cara con el mismo motivo se considera hoy el
nacimiento práctico del Impresionismo.
Ambos artistas estaban en la ruina y compartían tubos de pintura y comida mientras buscaban capturar
el movimiento del agua y los reflejos del sol (plenairismo):
Monet se centró en la estructura del paisaje, la atmósfera y la descomposición de la luz en el
agua mediante pinceladas rápidas y horizontales. Los bañistas y paseantes quedaron reducidos a
siluetas casi abstractas.
Su objetivo era captar y plasmar los efectos del agua y del entorno en el lienzo.
La sociedad, era ya no secundaria, casi inexistente.
Renoir, por el contrario mostró un trazo más delicado y luminoso, prestando mucha más atención a
las figuras humanas, las texturas de los vestidos y la interacción social.
Existe una clara diferenciación en cuanto a la cantidad de personajes dentro de ambas obras,
Renoir
pinta de forma sutil, el volumen de las prendas hace que el centro del cuadro donde confluyen la
mayoría de actores, se vuelva el
protagonista.
Ambos nos regalaron dos preciosos instantes de una tarde más en Bougival
Aunque en 1869 la relación era de camaradería absoluta, con los años surgieron roces importantes que enfriaron su relación, derivados de dos cuestiones clave: La "traición" al grupo y el Salón Oficial: Hacia finales de la década de 1870, Monet lideraba la resistencia contra el academicismo oficial de París, defendiendo que los impresionistas debían exponer exclusivamente en sus propias exposiciones independientes. Renoir decidió romper filas y volver a enviar obras al Salón Oficial de París buscando encargos y estabilidad económica burguesa. Monet lo consideró una deslealtad al movimiento y a la causa colectiva. La traición de un amigo con el que has pasado por tanto, siempre duele más.
Tuvieron que pasar algo más de 10 años, para que trasviajar a Italia en 1881, Renoir declaró haber
"llegado al final del impresionismo" y comenzó a
rechazar la técnica de manchas espontáneas de luz para volver a una línea clásica y dibujo
definido
(periodo ingresco). Renoir criticaba en privado que Monet se obsesionara únicamente con
efectos ópticos
y la luz fugaz descuidando el dibujo, mientras que Monet veía el cambio de Renoir como un paso atrás
hacia el conservadurismo.
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