MARY CASSATT
La perspectiva femenina del impresionismo
El Impresionismo que comenzó en París en la década de 1860, se extendió por Europa y finalmente
llegó a Estados Unidos.
El periodo se vio profundamente influenciado por los descubrimientos científicos de la época
sobre la óptica y fotografía.
Estos inventos y los hallazgos en que resultaron de ellos, impulsó una revolución creativa en la
pintura. Obsérvese el caso de los tubos de pintura.
Tras el velo de la influencia claramente realista de los maestros Boudin o
Rousseau en el resto de impresionistas, yace siempre olvidada, una perspectiva
femenina.
Mary Cassatt (1844-1926), quien se consolida en la historia como esa nueva luz que
ilumina
al periodo impresionista.
Ofrece obras, carácter y renombre. En Estados Unidos vende la imagen de una Europa abierta a las
influencias extranjeras, y por tanto a la inversión mecénica.
Pero, ¿de dónde viene Mary Cassatt? Hagamos un poco de repaso por su historia:
Venía de una familia adinerada y cuando era pequeña, no paraba entre América y Europa. Eso le sirvió
para aprender idiomas y empezar con el dibujo y la música. Con solo 11 años ya estaba viendo en
París las obras de los grandes maestros franceses. Curiosamente, en esa misma época andaban por allí
Degas y Pissarro, quienes años después terminarían siendo sus
amigos y maestros.
A ella se le metió en la cabeza ser artista y, aunque sus padres no estaban muy de acuerdo, se
apuntó a la academia. Allí ya dejaban entrar a mujeres, aunque las miraban un poco raro. Ella no era
una chica "normal" para su época: se metía en debates feministas y tenía un aire bohemio que no
gustaba nada en su casa, sobre todo cuando se iba de juerga con sus compañeros (como el pintor
Thomas Eakins).
Al final, acabó harta de la Academia porque sentía que no aprendía nada. Además, como era mujer, no la dejaban dibujar modelos desnudos y la tenían todo el día copiando moldes de escayola. Así que mandó todo a paseo y en 1866 se plantó en París por su cuenta. Como todavía no la dejaban entrar en la escuela oficial de arte, buscó clases particulares y se pasaba las horas en el Louvre practicando. Tomó clases particulares de manos de Jean L. Gérôme, fue mejorando y en 1868, uno de sus cuadros fue aceptado en el Salón ded París.