El Realismo fue un periodo pictórico surgido en Francia a mediados del siglo XIX, liderado por Gustave Courbet. El término fue acuñado por él mismo en 1855, durante una provocativa exposición donde presentó "El taller del pintor", obra considerada el manifiesto del estilo por su antiacademicismo y crudeza visual.
Este periodo surgió en clara oposición al Romanticismo y al Academicismo Neoclásico. Los artistas realistas buscaban incorporar experiencias directas y objetivas, retratando la vida cotidiana, las clases trabajadoras y los paisajes tal como eran, sin idealización. Aunque a menudo fueron excluidos de las exposiciones oficiales, su influencia llevó a una mayor observación de la naturaleza en toda la pintura europea.
Entre los destacados pintores realistas se encuentran Honoré Daumier, Jean-François Millet y Jules Breton. El crítico Jules Champfleury definió teóricamente el periodo, alineándolo con el realismo literario contemporáneo y el naturalismo de Émile Zola, compartiendo un compromiso social y político con los periodos de izquierda.
El Realismo también sirvió de puente hacia la modernidad. Aunque Édouard Manet es considerado precursor del Impresionismo, su obra hunde sus raíces en el Realismo por su tratamiento directo de los temas contemporáneos, aunque su técnica de luz y color comenzara a divergir. La etiqueta "Realismo" abarca desde la denuncia social de Courbet hasta el realismo casi fotográfico de artistas posteriores como Émile Friant.
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